La guerrilla antifranquista no fue solo cosa de hombres. Las mujeres sostuvieron, organizaron y también combatieron en el maquis, arriesgando su vida día a día, enfrentándose a la represión brutal de la Guardia Civil, al acoso constante y al olvido histórico. Luchando tanto en las montañas como en la clandestinidad de las ciudades, y pese a su papel fundamental, su historia ha sido sistemáticamente invisibilizada y borrada de la memoria colectiva, dejando un legado que aún hoy merece ser reivindicado.