La violencia obstétrica es una forma de violencia ejercida desde las instituciones sanitarias contra las mujeres durante la atención en los procesos reproductivos. Se manifiesta cuando el sistema sanitario, en lugar de acompañar y cuidar, controla, infantiliza, violenta, daña y somete a las mujeres en uno de los momentos más vulnerables de su vida.
Aunque parte de la comunidad médica insiste en que esta violencia no existe, miles de mujeres la sufren cada día en todo el mundo.
La violencia obstétrica adopta muchas formas:
Por qué es violencia estructural
Porque se origina en la desigualdad de poder entre el personal sanitario y las mujeres, y en una cultura patriarcal que desconfía de nuestros cuerpos y decisiones.
Durante el embarazo y el parto, la autonomía de las mujeres desaparece y las decisiones se les arrebatan, muchas veces de forma violenta, causando no solo daños psicológicos que perduran durante años, sino también físicos, que generan discapacidad en mujeres y neonatos.
No son casos aislados ni errores puntuales
La violencia obstétrica es una forma de violencia institucional sostenida por la jerarquía médica y por un sistema que sigue tratando a las mujeres como objetos, no como personas.
Consecuencias invisibles
Las secuelas que deja son también emocionales: culpa, miedo, vergüenza, inseguridad, desconfianza hacia el sistema sanitario… Muchas mujeres lo han vivido en silencio porque no eran creídas y se las hacía sentir culpables, y cualquier daño que se les hubiera causado era silenciado con el eterno: “si el bebé está bien, lo demás no importa”, reforzando que ellas son simples vasijas que no importan. Sin embargo, el bienestar del bebé jamás puede construirse sobre el maltrato a su madre.
La comunidad médica española niega que exista la violencia obstétrica¹, pero se queda sola en este desprecio hacia las víctimas, ya que tanto la ONU como la OMS sí la reconocen como una forma de violencia contra las mujeres.
Negar la violencia obstétrica no la borra: la perpetúa. Impide nombrar a las víctimas, reparar los daños y transformar un sistema que sigue creyendo que nuestros cuerpos le pertenecen. ¿Quieres que te prepare la versión con el formato HTML listo para subir directamente a la web (como las demás entradas del diccionario)?