Síndrome de Alienación Parental (SAP)

El supuesto Síndrome de Alienación Parental (SAP) remite a un constructo teórico, usado como argumentario en los juicios de separación y divorcio con menores, y se refiere al rechazo por parte del menor a la interacción con uno de sus progenitores (que en la práctica siempre es el padre) debido a la acción del otro (la madre), quien supuestamente trata de modelar o programar a su hija/o en este sentido.

El SAP fue creado en 1985 por el psiquiatra estadounidense Richard Gardner, conocido a partes iguales por su misoginia y su defensa de la pedofilia.

Inventó su teoría de la alienación sin basarse en ninguna investigación, sino en sus creencias y prejuicios personales, con el fin de proporcionar un arma a los abogados que buscan socavar la credibilidad de una madre en los tribunales. Gardner llamó histeria nacional al hecho de que las madres denunciaran por pederastia a sus parejas tras abusos y agresiones sexuales a sus hijas o hijos.

El SAP y su tratamiento propuesto (terapia de la amenaza), así como todas sus derivadas encubiertas: interferencia parental, coordinación parental, etc., es un constructo de corte misógino, que ha sido ofrecido a la justicia como argumento disponible para imputar o castigar a las madres que denuncian violencias machistas en general y abuso sexual por parte del padre contra sus hijas e hijos en particular.

En la actualidad, esta teoría no está reconocida por ningún organismo científico y, en España, tanto el Tribunal Supremo como el Consejo General del Poder Judicial llevan años pidiendo que no se aplique, ya que se considera una práctica pseudocientífica.

Aun así, los jueces, peritos y fiscales siguen basándose en ella para retirar custodias a madres porque, aunque lo llaman alienación parental, se usa únicamente contra las madres.

El SAP empieza a erradicarse de la justicia, pero no del imaginario colectivo.

Se sigue viendo a las madres como seres malvados que quieren traumatizar a sus criaturas para que rechacen a sus padres, llegando estas incluso a inventar los abusos sexuales con tal de vengarse de sus parejas.

La coordinación de parentalidad se está utilizando para reintroducir, sin nombrarlo, el SAP en nuestro sistema judicial, obviando que se trata de una herramienta que no solo no es beneficiosa, sino que es perjudicial en la medida en que no es una práctica de profesionales de psicología con especialización en violencia machista y psicología evolutiva.

El SAP es el paradigma de la justicia patriarcal: no solo no garantiza los derechos de mujeres y niñas y niños, sino que sus derechos están por debajo de los deseos (que no derechos) del padre, aun cuando los menores relatan abusos y agresiones sexuales por parte de este.

Frente a ello, es necesaria una justicia sin prejuicios machistas, con jueces y juezas libres de estereotipos que dispongan de todos los medios necesarios para impartir Justicia igualitaria.

Algunas referencias: