El antifranquismo es un fenómeno complejo porque hubo distintas intensidades y formas de oponerse a la dictadura. Hubo un antifranquismo en el exilio y otro en el interior. Hubo lucha armada y hubo también oposición centrada en la lucha sindical o en la propaganda política, por ejemplo. Tampoco fue lo mismo el antifranquismo en los años 40 y en los años 70, ni la dureza con la que este antifranquismo fue reprimido. Muchísimas personas se jugaron la vida, y la perdieron, pero tampoco faltaron hijos de familia bien que fueron a alguna manifestación en plan rebelde en los años finales de la dictadura y luego, en la Transición, aprovecharon eso para darse autobombo. Alguno y alguna de esos acabó en partidos que ni siquiera condenan el franquismo, por cierto.
Nosotras nos vamos a centrar en una parte concreta de la oposición a la dictadura, en concreto, en la lucha armada. En la guerrilla antifranquista, que popularmente conocemos como “el maquis”, y claro está, en el papel que jugaron las mujeres. Además de ser un tema súper interesante, es algo de lo que es importante hablar. Todavía hoy el maquis está insuficientemente reconocido. No es casual que mucha gente no sepa ni qué fue. Y ahí se nota muy mucho quién ganó la guerra. El maquis fueron personas que lucharon por liberar a España del fascismo, pero su memoria no se ha reivindicado tanto como la de otros sectores del antifranquismo. Para mucha gente los maquis siguen asociados a la imagen falsa que dio de ellos la propia dictadura, que los presentaba como grupos aislados de bandoleros y delincuentes. Y si es importante reivindicar a la guerrilla antifranquista en general, todavía lo es más hacerlo con el papel de las mujeres en esa guerrilla, que ha sido todavía más invisibilizado.
La historia de la guerrilla antifranquista arranca con el final de la guerra civil. En los primeros años de posguerra, los grupos guerrilleros que había repartidos por muchas zonas de España estaban formados en gran medida por personas que habían huido de la represión franquista, y andaban bastante desorganizadas. Eso empezó a cambiar hacia 1943, cuando las guerrillas se fueron organizando cada vez mejor, con la ayuda de los partidos y sindicatos clandestinos. Del Partido Comunista sobre todo, aunque también por ejemplo de la CNT. En 1944, el PCE organizó una operación de invasión de España por el Valle de Arán, que tenía como objetivo promover un levantamiento generalizado de la población pero que fue frenada por el Ejército franquista. Muchos exiliados españoles que participaron en esa operación habían sido guerrilleras y guerrilleros en Francia contra los nazis, y aunque la invasión fracasó, algunas se quedaron en España en vez de volverse a Francia, se unieron a las guerrillas y ayudaron a organizarlas mejor. Muchas de esas personas eran consideradas héroes para Francia, pero aquí en España para el Régimen y su propaganda pasaron a ser bandoleros y terroristas.
Entre 1944 y 1949, aproximadamente, fue el periodo de mayor fuerza de la guerrilla. Eran los años en los que se derrotó al fascismo en Europa, a los antiguos aliados de Franco como Hitler o Mussolini, y se tenía la esperanza de que los vencedores apoyaran a la guerrilla para ayudar a derrocar a Franco. Eso ya sabemos que nunca llegó a suceder, y países como EEUU al final lo que hicieron fue ayudar a consolidar la dictadura. A principios de los 50, las guerrillas se desintegraron. Se vio que no iban a recibir apoyo extranjero, el PCE dejó de promover la lucha armada para pasar a otras estrategias políticas, y la represión del régimen mermó mucho la fuerza de las guerrilleras y guerrilleros. Las personas que no fueron detenidas o bien murieron en enfrentamientos con la Guardia Civil y con los somatenes (una especie de parapolicía civil rural), o huyeron a Francia o se escondieron. Aunque algún maquis aislado quedó por ahí luchando en las sierras.
Aunque las estimaciones y las cifras varían según quién las dé, como siempre, se calcula que hubo unas 7.000 personas en la guerrilla antifranquista. El maquis llevó a cabo miles de atracos para financiarse, miles de actos de sabotaje y centenares de secuestros. Dejó más de mil muertos entre miembros de las fuerzas de seguridad del Estado y colaboradores de la dictadura. Mataron a varios dirigentes de Falange, por ejemplo. También hicieron una labor intensa de propaganda política, publicando panfletos y periódicos clandestinos, etcétera. Por su parte, la Guardia Civil mató a más de 2.000 personas de la guerrilla y detuvo a unas 18.000 acusadas de colaborar con el maquis, que frecuentemente fueron, además de encarceladas, brutalmente torturadas.
¿Y dónde quedan las mujeres en esta historia? Bueno, lo primero que hay que decir es que las mujeres fueron en gran medida el sostén de las guerrillas. Por un lado, porque se echaron las familias a los hombros mientras maridos, hermanos o padres se iban a luchar al monte. Además, se calcula que hasta un 40% de los enlaces de la guerrilla fueron mujeres. Las enlaces eran las que se encargaban de pasarles información a los guerrilleros sobre las fuerzas de seguridad, o datos que necesitaban para hacer una acción o dar un golpe. También de hacerles llegar comida, ropa o medicamentos. Les ayudaban a ocultarse cuando hacía falta y les curaban cuando resultaban heridos. A veces, había también colaboradores que ayudaban a todo esto de forma más puntual sin llegar a ser exactamente enlaces de la guerrilla, que era algo más permanente y continuado.
No hay que perder de vista que cualquier familiar, amiga, pareja o conocida de un guerrillero estaba expuesta a las presiones de la Guardia Civil, que las amenazaba para que delatasen a los maquis, a veces sometiéndolas a humillaciones, torturándolas o violándolas. Cuando una persona que hacía de enlace de la guerrilla se veía muy comprometida, veía que le iban a pillar y temía seriamente por su vida, era frecuente que se echara al monte también, es decir, que se uniera a la guerrilla ya como combatiente armada. Y fue por esa vía, sobre todo, por la que unas 150 mujeres llegaron a tomar las armas, a incorporarse como luchadoras en las partidas guerrilleras. Tenemos que puntualizar que aunque usemos la expresión “echarse al monte” como sinónimo de unirse a las partidas guerrilleras, no todas esas partidas operaban en zonas de sierra. La mayoría sí, pero las hubo incluso en zonas urbanas, como los famosos “Cazadores de Ciudad” de Madrid.
Una maquis famosa fue Manuela Díaz Cabezas, alias “La Parrillera”, que combatió en la sierra de Córdoba. Su compañero, y padre de sus hijos, era guerrillero y ella era enlace. La Guardia Civil la pilló, la torturó sin conseguir que delatara a nadie, y cuando la soltaron para tenerla vigilada a ver si les llevaba hasta los guerrilleros, decidió dejar a sus hijos al cuidado de su madre y echarse al monte. Era el año 1943. Allí se volvió a quedar embarazada y tuvo que dar a luz en condiciones tremendas. En 1944 la Guardia Civil mató a su compañero y paseó su cuerpo por varios pueblos, permitiendo que fuera vejado por los vecinos, y no mucho después la detuvieron a ella. No tenía delitos de sangre, pero aun así se pasó 17 años en la cárcel, donde aprendió a leer y escribir. Al salir emigró a Suiza.
El caso de “La Parrillera” es paradigmático, porque encaja con ese modelo de mujeres que se hicieron guerrilleras después de haber sido enlaces. En este caso además era compañera sentimental de un guerrillero, que era la imagen que el Franquismo quería vender de las mujeres maquis. La dictadura las pintaba como las prostitutas de los maquis, o como mujeres que habían sido engatusadas sentimentalmente por ellos. No contemplaban que una mujer pudiera ayudar a la guerrilla por compromiso ideológico y decisión personal, porque eso además chocaba totalmente con la idea de mujer sumisa del Franquismo. La realidad, como ya sabéis, es que las mujeres que colaboraron con la guerrilla estaban imbuidas de las mismas ideas que los varones.
Otra maquis muy conocida, que además ha vivido mucho y escrito y dado muchas entrevistas, es Esperanza Martínez, cuyo alias en la guerrilla era “Sole”. En ella se inspiró uno de los personajes de la peli “Silencio roto”, de Montxo Armendáriz. Esta mujer, junto con su amiga Remedios Montero, alias “Celia”, hacía de enlace para la Agrupación Guerrillera de Levante y Aragón, la más importante de España. Cuando el acoso de la Guardia Civil ya fue demasiado y era inminente su detención, las dos amigas se unieron a la guerrilla directamente. Con la particularidad de que lo hicieron ya en 1949, en un momento en el que la guerrilla empezaba a decaer. Estuvieron un tiempo en el monte, donde se formaron políticamente y se unieron al PCE, y unos años después se exiliaron en Francia. Pero estando en Francia, el PCE les pidió volver a España para ayudar a la evacuación de otros guerrilleros y acabaron pillándolas, torturándolas y encarcelándolas. Pasaron un montón de años en la cárcel, y al salir marcharon al exilio. Ya en democracia las dos han sido muy activas en la lucha por la memoria histórica. En el descriptor del programa os pondremos sus autobiografías.
Hay que señalar que en las partidas guerrilleras se trabajaba la formación política y la formación en general. En algunos sitios había escuelas en el monte, y sabemos tanto de mujeres de la guerrilla que aprendieron a leer en esas escuelas, como de otras que fueron maestras en esas escuelas de campaña. El caso más conocido es el de Enriqueta Otero, alias “María Dolores”, una maestra nacional de Lugo, militante del PCE, que se dedicó a alfabetizar obreros en el monte hasta que fue arrestada en 1946. La “Pasionaria gallega”, como la llamaban, se pasó 19 años en la cárcel.
Por supuesto, también hubo mujeres enlaces y guerrilleras que murieron torturadas o en enfrentamientos contra la Guardia Civil. Y, aunque fue algo rarísimo, alguna incluso tuvo un papel de dirigente militar dentro de la guerrilla, como la comunista y feminista María Josefa López Garrido, alias “La Mojea”, que fue ayudante del cuartel general de la agrupación guerrillera de Córdoba y murió en combate en 1947.
Hay muchísimas más, como sabéis, pero lo que queríamos era recordar que estas mujeres existieron, aun cuando no sabemos de la mayoría de los nombres, que lucharon por ellas y por el bien común, que muchas siguen en cunetas, y tantísimos años después, disfrutamos de una democracia enferma que permite partidos políticos basados en, precisamente, las ideas que las masacraron.
BIBLIOGRAFÍA MUJERES ANTIFRANQUISTAS
Libros:
Documentales:
Películas (ponemos tres en las que se intenta reflejar el papel de las mujeres, pero sobre el maquis tenéis muchas más):
Merece la pena la web de la asociación cultural La Gavilla Verde (se abre en una pestaña nueva)
Artículos en prensa, merecen la pena: