El clítoris es el órgano responsable del placer sexual y del orgasmo en las mujeres. Es el único órgano de toda la especie humana cuya función exclusiva es esa: proporcionar placer sexual.
Aunque llevamos siglos escuchando la dicotomía pene-vagina como si fuesen equivalentes, lo cierto es que el clítoris —y no la vagina— es el órgano homólogo al pene, ya que ambos se desarrollan a partir de la misma estructura embrionaria, cuya evolución depende de las hormonas presentes durante la gestación.
Pese a que nos han reducido el clítoris a un “botoncito” —es decir, a su glande—, se trata en realidad de una macroestructura ubicada en la vulva. Todo el órgano es externo en el sentido anatómico (es decir, está fuera del esqueleto), aunque solo una parte sea visible. De arriba abajo, encontramos su cuerpo descendente, el glande y el frenillo, que ocupan aproximadamente el 30 % superior de la vulva. Y justo detrás de la piel de los labios vulvares se extiende el resto de la estructura: dos raíces y un cuerpo cavernoso, dos bulbos, un plexo esponjoso, músculos y ligamentos.
Esta estructura es la responsable de la respuesta eréctil: cuando estamos excitadas, la sangre fluye hacia el clítoris, se acumula, lo endurece y lo inflama, intensificando las sensaciones hasta, con suerte y buena técnica, alcanzar el orgasmo. Si no hay orgasmo tras una erección completa, es habitual que quede una sensación molesta, incluso dolorosa. Derribemos otro mito: el dolor genital por una erección no resuelta orgásmicamente no es exclusivo de los hombres. Sin embargo, nunca las mujeres lo han usado para culpabilizar a los hombres.
El clítoris es el epicentro del orgasmo femenino. O dicho de otro modo: todas somos clitorianas.
Colaboración con Vivalavulvaylavida. (se abre en una pestaña nueva)