Hoy queremos homenajear a las niñas y adolescentes que han hecho historia. Y comenzamos viajando a la Edad Media y visitando a JUANA DE ARCO. En 1428, cuando Juana tenía 15 años, tuvo al parecer una visión sagrada en la que se le decía que tenía que ayudar a los franceses en la Guerra de los Cien Años, contra Inglaterra. Y Juana se las arregló para que, al año siguiente, el futuro rey Carlos VII la pusiera al frente de las tropas francesas, que lograron levantar el asedio inglés sobre Orleans. Después vinieron otras victorias, con Juana como líder, hasta que en 1431 los ingleses la capturaron y la quemaron en la hoguera por hereje. Tenía 19 años. Su influencia como símbolo tras su muerte ha sobrevivido siglos y siglos.
Pasemos brevemente por la figura socialmente entendida como NIÑA PRODIGIO, que la única cosa segura sobre ellas es la tremenda explotación que han sufrido. Es el caso de la pintora francesa ÉLISABETH VIGÉE, una de las retratistas más importantes de los siglos XVIII y XIX. Empezó a pintar profesionalmente siendo niña, consiguió tener su propio estudio en París con 15 años, y con 19, en 1774, ingresó en la Real Academia Francesa de Pintura y Escultura. Esto es tan increíble dentro de aquella sociedad que merece conocerse.
Hablemos ahora de PHIONA MUTESI, su historia inspiró la peli “La Reina de Katwe”, de 2016. Nació en 1996 en Kampala, Uganda, en una familia muy pobre. Con 8 años tuvo que dejar la escuela para trabajar, pero a los 10 descubrió un proyecto social que enseñaba a los niños a jugar al ajedrez y resultó que tenía un talento enorme para este juego. Siendo todavía adolescente empezó a representar a Uganda en las Olimpiadas de Ajedrez, y con 16 años se convirtió en la primera ugandesa en ser candidata al título de Maestra de Ajedrez. Además, retomó los estudios y acabó obteniendo una beca para estudiar en EEUU.
Hablemos también de la estadounidense de origen indio GITANJALI RAO, que tiene ahora 18 años. Cuando tenía solo 10, escuchó hablar sobre un problema de contaminación del agua en Michigan, y se puso a desarrollar un aparato para medir la calidad del agua que permitía enviar después los datos por bluetooth. Con eso ya se hizo famosa, claro. Posteriormente ha seguido inventando cosas y poniendo en marcha iniciativas diversas: por ejemplo, ha desarrollado una aplicación para luchar contra el ciberacoso.
Poco mayor que Gitanjali es la afroamericana ZURIEL ODUWOLE, nacida en 2002. Empezó a hacerse conocida con 10 años por un documental escolar en el que hablaba sobre Ghana y entrevistaba a dos expresidentes de ese país. A este documental lo siguieron otros, siempre autoproducidos y sobre temas de África, que dieron el salto de internet a la televisión. Se hicieron muy conocidas, sobre todo, sus entrevistas a líderes mundiales. Zuriel ha aprovechado la fama para centrarse en hacer activismo en favor de la educación de las niñas en el mundo.
También queríamos mencionar a ANNA FRANK. Anna fue una niña alemana, judía, como sabéis, que pasó dos años escondiéndose de los nazis junto a su familia en un ático de Ámsterdam. Dejó constancia de todo lo que vivió en su diario, pero no sobrevivió a la guerra: ella y su familia fueron descubiertos y murió de tifus en un campo de concentración a los 15 añitos. Su padre, que sí sobrevivió, publicó los diarios de Anna en 1947. Pocos libros nos acercan mejor al horror del totalitarismo que los escritos de esta niña que afirmaba que el papel es más paciente que los hombres.
Y de una niña judía en la Europa del Holocausto nos vamos a una niña de la Palestina ocupada: AHED TAMIMI. En 2012, cuando tenía solo 11 años, se hizo mundialmente famosa por un vídeo en el que aparecía enfrentándose a un soldado israelí que intentaba detener a su hermano. En 2017 volvió a las portadas de todos los periódicos, al hacerse viral otro vídeo suyo abofeteando a un oficial que estaba en el patio de su casa. Los israelíes acababan de dejar en coma a uno de sus primos disparándole con una bala de goma. Por ese enfrentamiento, Ahed fue arrestada con solo 15 años y pasó 8 meses en prisión. Actualmente tiene 22 años y es una de las figuras más señaladas del movimiento por la liberación de Palestina.
Una conocida activista por los derechos de las personas negras, aún viva, es RUBY BRIDGES. Nació en el 54, el mismo año en que el Tribunal Supremo de Estados Unidos estableció que la segregación racial en las escuelas era inconstitucional. En Nueva Orleans, se dispuso que el final de la segregación se hiciese efectivo el 14 de noviembre de 1960. Ese día, Ruby y otras 3 niñas afroamericanas de 6 años se atrevieron a ir a colegios que habían sido sólo para blancos. Las apodaron las “4 de Nueva Orleans”. Tuvieron que aguantar amenazas de muerte, insultos y boicots, pero no dejaron la escuela. En el ámbito del activismo negro, pero más actual, ha destacado también en Estados Unidos MARLEY DIAS, que en 2015, con 10 años, lanzó una exitosa campaña para recolectar libros protagonizados por mujeres negras y donarlos a niñas negras.
Ya en los años 80, también en los Estados Unidos, una niña llamada SAMANTHA SMITH le escribió una carta a Yuri Andrópov, que acababa de ser nombrado secretario general del Partido Comunista de la URSS. Samantha, que tenía 10 años, le explicaba lo preocupada que estaba por una posible guerra nuclear. La carta fue publicada en el periódico soviético “Pravda” y Andrópov decidió contestar e invitar a la niña a visitar la Unión Soviética. Samantha se convirtió en embajadora de buena voluntad y empezó a participar en campañas pacifistas por todo el mundo, pero falleció poco después en un accidente de avión, en 1985, con 13 añitos.
Aunque quizá no fueran percibidas tanto como “niñas”, algunas deportistas de élite que han conseguido cosas increíbles e inspirado a mucha gente, no eran adultas. La gimnasta rumana NADIA COMANECI tenía 14 años cuando consiguió ese 10 perfecto y las tres medallas de oro en los Juegos Olímpicos del 76, por ejemplo. O YUSRA MARDINI. Con 14 años, y teniendo que entrenar en medio de la guerra civil siria, ya participó en los mundiales de natación. En 2015, con 17 años, estaba huyendo de Siria junto con su hermana, en una auténtica odisea, llegando a nado a la costa de Lesbos. Al año siguiente se hizo mundialmente famosa con su participación en los Juegos de Río 2016 con el equipo olímpico de atletas refugiados. Actualmente, tanto ella como su hermana son activistas pro derechos humanos y hay peli del año pasado sobre su historia: “Las Nadadoras”, en Netflix.
Hay dos personas que no nos van a faltar: la primera es la paquistaní MALALA YOUSAFZAI. En 2009, con 11 años, vivía en una zona ocupada por los talibanes y empezó a publicar un blog -bajo pseudónimo- en el que explicaba cómo era su vida. Además defendía el derecho de las niñas a educarse, algo que los talibanes no permiten. En 2010, el ejército paquistaní retomó el control de esa zona y Malala pudo llevar su mensaje más lejos, empezando a dar entrevistas en las que criticaba el régimen talibán. A los 15 años, un terrorista talibán le pegó un tiro en la cabeza cuando volvía de la escuela, pero Malala sobrevivió y, además, no se calló. Siguió haciendo activismo y ha seguido haciéndolo hasta hoy. En 2014 obtuvo el Nobel de la Paz: es la persona más joven en lograrlo, con 17 años. De la misma zona de Pakistán que Malala es también una joven activista contra el matrimonio infantil, HADIQA BASHIR.
Y GRETA THUNBERG. Con 15 años, en 2018, se hizo famosa por iniciar una huelga escolar frente al parlamento sueco para protestar por las medidas climáticas insuficientes de su país. Su ejemplo cundió y empezaron a seguirla otros adolescentes de todo el mundo. Se convirtió en un referente en la lucha contra el cambio climático, participando en todo tipo de eventos y protestas. Rápidamente empezaron a caerle críticas, incluso mofas relacionadas con el síndrome de Asperger que tiene. Se le ha acusado por ejemplo de estar al servicio de las multinacionales. En las últimas semanas, su apoyo contundente a Palestina debe haber descolocado a más de uno.
La influencia de Greta ha sido enorme para atraer a más jóvenes al activismo climático, pero antes de ella también destacaron otras niñas en ese ámbito, como XIUHTEZCATL MARTÍNEZ, o como AUTUMN PELTIER. Peltier es una indígena de la zona del Lago Hurón, en Canadá, que empezó a ser conocida en 2016, cuando con solo 12 años, en una Asamblea de las Naciones Originarias, se enfrentó con el primer ministro Trudeau por sus políticas en relación con el agua y su apoyo a los oleoductos. Volvió a hacerse muy viral en 2018, por un discurso que dio en la ONU en el que decía frases como “No podemos comer dinero, ni podemos beber petróleo”. Actualmente es una de las líderes más reconocidas en la lucha por los derechos de las comunidades indígenas.
También muy actual, aunque algo menos conocida, es la británica de ascendencia india AMIKA GEORGE. Cuando tenía 17 años leyó un artículo en el que se hablaba de que en el Reino Unido había niñas que no iban al colegio cuando tenían la regla, porque no podían pagarse los tampones. Inició una petición popular para que el Estado se encargase de ofrecer productos sanitarios gratuitos en las escuelas, fundó la organización #FreePeriods para concienciar sobre la pobreza menstrual e incluso organizó una protesta frente a la residencia de la primera ministra. En 2019, el gobierno británico anunció que empezaría a ofrecer estos productos en los colegios e institutos.
Nuestra última protagonista es la activista india por los derechos de las personas con discapacidad MALVIKA IYER. Con 13 años, en 2002, le explotó por accidente una granada que la dejó sin manos y con las piernas afectadas. Tras año y medio en hospitales, logró pasar el examen de secundaria como alumna libre con ayuda de un escriba, y luego se graduó e hizo una tesis sobre la estigmatización de las personas con discapacidad.
BIBLIOGRAFÍA