Hasta hace un par de años, la inmensa mayoría del mundo, no había oído hablar de Transnistria porque como os decíamos no sale en los mapas. Quizás ahora sí suene un poco más, porque con la guerra de Ucrania los periodistas se han acordado de que existe. El nombre oficial de Transnistria, por cierto, es República Moldava Pridnestroviana.
Transnistria es una franja estrecha de territorio que, si miráis un mapa de Moldavia, está entre el río Dniéster y la frontera con Ucrania. Internacionalmente se reconoce ese territorio como parte de Moldavia, pero en realidad es un país independiente. Tiene su gobierno, sus fronteras, su propio ejército, su propia moneda… Esta situación la tienen más lugares del mundo, son lo que llamamos “Estados de Facto”, “Estados no reconocidos” o “Estados con reconocimiento limitado”. Y solo nos acordamos de ellos cuando hay algún conflicto gordo por la zona, que es lo que está pasando en estas últimas semanas con otro de estos territorios: Nagorno-Karabaj. Por cierto, Palestina es de reconocimiento limitado, y es que países como Estados Unidos NO la reconocen.
Transnistria tiene unos 4.000 kilómetros cuadrados, como las provincias de Guipúzcoa y Vizcaya juntas, para que os hagáis una idea, y viven allí medio millón de personas. La zona se independizó cuando cayó la Unión Soviética y en 1992 tuvieron una guerra contra Moldavia, país que considera Transnistria parte de su territorio. Esta guerra la ganó Transnistria, sin duda gracias al apoyo ruso. ¿Por qué querían ser independientes? Bueno, Transnistria tiene una historia bastante diferente a la del resto de Moldavia, y 2/3 de sus habitantes son ciudadanía eslava, bien rusos o bien ucranianos. Solo 1/3 de la población es moldava, es decir, tienen identidad cultural rumana (porque moldavos y rumanos son básicamente lo mismo). Además, Transnistria era mucho más rica que el resto de Moldavia, estaba más industrializada.
La independencia de Transnistria se ha consolidado gracias a Rusia, que mantiene allí un contingente militar, en teoría para garantizar que no vuelva a estallar una guerra con Moldavia. Además, Rusia inyecta mucho dinero a Transnistria y les subsidia el gas. La mayor parte de la ciudadanía de Transnistria quiere, de hecho, incorporarse a Rusia, y así lo manifestaron en un referéndum en 2006.
Durante las últimas tres décadas, Rusia ha utilizado la situación en Transnistria como forma de presionar a Moldavia para que no se acerque demasiado a la UE ni a la OTAN, así que suponemos que lo que pueda pasar con esta zona dependerá mucho de si ese acercamiento se produce, y por supuesto también de lo que acabe pasando en Ucrania.
Por lo demás, Transnistria es una república muy presidencialista y bastante militarizada, donde hay pocas garantías democráticas. Los medios de comunicación están muy controlados, la oposición reprimida, sobre todo la que defiende volver a integrarse en Moldavia, y la corrupción está muy extendida. Tienen muchísimo poder a todos los niveles los oligarcas rusos y el gran conglomerado empresarial transnistrio, “Sheriff”.
Aunque a veces los periodistas caricaturizan Transnistria como un “museo del comunismo soviético”, realmente el país ha evolucionado de una economía bastante dirigida a otra de mercado, y en los últimos años ha habido varias elecciones medianamente competitivas, que a veces incluso han llevado al poder a personajes que no eran los favoritos del Kremlin, por ejemplo. Es verdad que a nivel de símbolos sí se mantienen todavía nombres de calles, estatuas y cosas así de la etapa soviética, pero más allá de eso dista mucho de ser un país comunista. En general, podemos decir que Transnistria ha conseguido mantener un nivel de vida y unos servicios sociales equiparables a los de la vecina Moldavia.
¿Y la situación de las mujeres allí, qué? Bueno, pues la información que tenemos es muy limitada. Sobre este tema y sobre casi todos los de esta zona. La mejor fuente de información al respecto sigue siendo un informe de la ONU de 2013, hace una década, y también contamos con las quejas que algunas ONG que trabajan sobre el terreno hacen llegar a organismos como el Comité para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer de Naciones Unidas. En general, siempre insisten en dos o tres puntos:
La primera es la violencia machista, que en países -digamos- invisibles como este, está más invisibilizada que en ninguno, pero muy extendida. No hay una ley específica ni recursos ni una infraestructura para ayudar a las víctimas. Hay ONG que han puesto en marcha tanto una línea telefónica de ayuda como algún refugio, pero es totalmente insuficiente. Os podéis imaginar.
El segundo gran problema es el tráfico de personas, la trata. Como esta es una zona bastante pobre, como lo es la propia Moldavia, y encima aislada por la falta de reconocimiento internacional, mucha gente quiere salir. Y ahí siempre, siempre hay negocio para las mafias. Tanto hombres como mujeres son sacadas irregularmente y luego explotadas laboralmente en otros países, pero en el caso de las mujeres además está la explotación sexual. No tenemos cifras, para que os hagáis una idea de la libertad con la que actúan sus explotadores, pero incluso el propio gobierno transnistrio acepta que el tráfico de personas allí es un problema grave y está intentando tomar medidas para controlarlo.
Violencia machista y trata van de la mano, porque es fácil que las mujeres que huyen de la violencia machista y que no pueden contar con la ayuda de las instituciones, acaban cayendo en estas redes mafiosas. Encima, con la guerra y toda la gente que ha cruzado por la frontera en estos últimos tiempos, la situación se ha hecho más difícil de controlar.
Otro aspecto muy denunciado por las ONG es la discriminación que sufren las personas con discapacidad y, en especial las mujeres. A todos los niveles, desde la búsqueda de vivienda hasta la inclusión laboral. También se señala que en el mercado laboral se discrimina a mujeres jóvenes o a madres con criaturas a su cargo, y otra cosa que podemos afirmar, aunque ya os lo podíais imaginar, es que las mujeres están infrarrepresentadas en todas las instancias de poder político. Ahora, ojo con dar datos incluso de esto, porque no es fácil ni siquiera acceder a la composición por ejemplo del parlamento transnistrio.
Sin salirnos del tema laboral, también podemos deciros que según un informe de 2022 del Departamento de Estado de USA, hay unas 300 profesiones que por su peligrosidad están prohibidas a las mujeres. Míralos qué tiernos, protegiendo a las mujeres de desempeñar oficios con riesgo mientras se las maltrata dentro y fuera de sus casas.
Pero como os decimos, la información disponible a veces es poca y, a veces, hasta contradictoria. Os pongo un ejemplo para terminar: aunque todas las fuentes más o menos serias coinciden en que la homosexualidad está socialmente muy mal vista, algunas afirman que es legal y otras que no, que está criminalizada aunque en la práctica no se persigue. Hasta donde hemos investigado nosotras, realmente el código civil transnistrio no la criminaliza, pero vaya, que lo que sí está claro es que es un tabú total y que no hay ni una sola ley contra la discriminación de lesbianas y gays, ni mucho menos se las permite casarse o formar una familia.
Si os parece bien, de vez en cuando hablaremos sobre la situación de las mujeres en países como Transnistria: aisladas, violentadas, solas y siempre pobres. Esta es la única manera que tenemos de denunciar lo que le ocurre a otras compañeras en otros puntos invisibles del mundo, nombrándolo, porque lo que no se nombra, no existe. Y es que el derecho de las mujeres a no ser maltratadas sin que nadie mire, sí que es un derecho humano.
Referencias:
INFORME ONU 2013
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DOCUMENTAL SOBRE TRANSNISTRIA: (se abre en una pestaña nueva)
Transnistria: el legado de la URSS | ARTE.tv Documentales (se abre en una pestaña nueva)
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