Hacemos hoy un recorrido por China, el país que habéis elegido en nuestra encuesta de Instagram. Porque con la de países que hemos visitado ya y aún nos quedan de los más extensos y poblados, como China, sin ir más lejos.
Y desde luego es un país que nos debería interesar, porque reúne casi a la sexta parte de la población mundial, tiene 1.400 millones de habitantes, y es la segunda gran potencia del mundo ahora mismo, en pugna económica directa con EEUU. Y bueno, también es el lugar de donde viene gran parte de las cosas que consumimos aquí, muchas veces sin tener demasiada idea de en qué condiciones se producen.
Vamos a hacer primero un repaso súper express de la historia de China, por contextualizar, y luego ya nos metemos con la situación actual de las mujeres.
La mayor parte de la historia de China la ocupa la época imperial. Exactamente desde el año 221 antes de Cristo hasta 1912, hace poco más de cien años, China era un gran imperio, con una sociedad sumamente patriarcal, donde las mujeres estaban sometidas a los hombres, esto es, a su padres, a sus maridos o, cuando enviudaban, a sus hijos varones mayores. Hay algunos libros muy recomendables, escritos por mujeres, de esta época imperial, como “Los cuatro libros para la Mujer”, o “Las analectas de las mujeres”, por ejemplo, que son manuales de cómo tenía que ser una mujer: callada, obediente, modesta, siempre de punta en blanco, despierta ya al alba para cocinar para la familia, comer poco….
Además, la china era, y es, una sociedad muy influida por el confucianismo, que como doctrina invitaba a aceptar tu lugar en el mundo, ayudando a bloquear los intentos de cambiar esa situación. Lógicamente, no todo fue igual durante dos mil años, hubo periodos en los que las mujeres tuvieron un papel algo más activo, pero la tónica general fue esta que os cuento.
Las mujeres no tenían derecho a heredar, ni a educarse, los matrimonios eran concertados, se entendía que tenían que ser castas si enviudaban… En ese contexto, en las familias se prefería tener hijos, las niñas se consideraban una carga económica. Así que se fueron extendiendo prácticas como los abortos selectivos, los abandonos o los infanticidios de niñas.
Eso, por no mencionar prácticas como la del vendado de pies, que se les practicaba a mujeres de clase alta para que tuvieran los pies pequeños porque se consideraba bello. A las de clase baja no, claro, porque les impedía trabajar y moverse bien. Todavía hoy viven algunas ancianas que han sufrido esta mutilación, que por suerte ya no se practica.
Entre 1911 y 1912 se produjo en China una revolución nacionalista, contra la dinastía Qing, que era la que reinaba entonces y que había sido incapaz de modernizar China y de mantenerla verdaderamente independiente frente a las ambiciones de las grandes potencias occidentales.
Esa Revolución triunfó, acabó con el Imperio e instauró una República. Durante ese periodo republicano ya hubo cambios importantes para las mujeres. Por ejemplo: se aprobó un Código de Familia que impedía arreglar matrimonios o vender a las hijas. Se prohibió también el vendado de pies, que era algo que ya algunas feministas chinas venían reclamando desde hacía décadas, y hacia 1930 se proclamó la igualdad legal en temas como el acceso a la propiedad.
La etapa de la República fue de todas formas muy convulsa y estos cambios en la práctica pues luego no se notaron en muchas partes del país. Había mucha inestabilidad e intentos de restaurar el Imperio…
Y en 1927 estalló una guerra civil entre el Partido Nacionalista Chino o Kuomintang, que era el que gobernaba, y el Partido Comunista Chino. Esa guerra civil luego tuvo un paréntesis para enfrentarse a Japón, que atacó y ocupó parte de China en los años 30, y se reanudó al acabar la Segunda Guerra Mundial. Hasta que en 1949 los comunistas, liderados por Mao, vencieron.Los restos del Partido Nacionalista Chino, de su ejército y de su administración, salieron huyendo y se instalaron en la isla de Formosa, dando lugar a lo que hoy conocemos como Taiwán, que oficialmente se llama República de China, vaya.
Y entre la China continental y Taiwán pues ya sabéis que ha habido conflictos de todo tipo. Y continua la ambición y el proyecto de incorporar Taiwán a China. Con el triunfo del comunismo en China se dio un impulso grande a los derechos de las mujeres. El proyecto maoísta era, por lo menos en teoría, igualitarista, y ambicionaba la emancipación de las mujeres. Y se tomaron medidas en esta línea desde el primer momento.
Se legisló sobre el matrimonio y el divorcio, para que se produjeran en condiciones de igualdad, con una Ley Matrimonial de 1950, luego modificada en 1980 para prohibir expresamente prácticas que seguían dándose en zonas rurales, como el pago por novia, el excrex, que todavía no ha desaparecido completamente en alguna zona recóndita del país, aun así.
Se prohibió el concubinato, la práctica de tener una segunda mujer, común entre la aristocracia pudiente. Aunque ahora es algo medio corriente entre señores ricos el tener una relación con una segunda mujer estando casados, con engaños de por medio, claro. Que ya sé que es algo que pasa aquí también, ¿eh? Pero en China tiene otra dimensión.
El comunismo legalizó el aborto también, en los años cincuenta, y promovió la incorporación de la mujer al mundo del trabajo. Igualmente se hizo un gran esfuerzo en lo que se refiere a la educación de las mujeres. Durante muchos años la participación de la mujer en el mercado laboral fue de las más altas del mundo en China, y a día de hoy sigue siendo alta.
Y hoy las mujeres son algo más de la mitad del alumnado universitario, aunque el analfabetismo femenino sigue siendo tres puntos superior al masculino, porque en zonas rurales y entre las generaciones más viejas sigue habiendo bastante desigualdad en este sentido.
Otro impacto positivo del comunismo, visible a día de hoy, es que ha hecho que las comunidades musulmanas chinas, varios millones de personas, de etnias minoritarias como la hui, sean de las más igualitaristas de todo el mundo musulmán, y permanezcan aisladas de tendencias fanáticas. Hay mezquitas solo de mujeres, las mujeres pueden ser imanes, por ejemplo…
Lo que pasa es que las resistencias sociales al cambio y esa tradición patriarcal pues han seguido y siguen pesando sobre la realidad de las mujeres chinas. Están muy presentes y siguen haciendo de freno de los cambios.
Tenemos que tener presente, además, que la China actual difícilmente puede considerarse un país comunista. En los 80 ya inició una vía que la ha llevado a tener un sistema económico que algunos llaman socialismo de mercado, otros capitalismo de Estado… Pero que no es comunismo, vaya. Es verdad que a nivel social tienen medidas interesantes, hay una voluntad de redistribuir la riqueza que ya quisiéramos aquí, pero luego también pues el funcionamiento autoritario del régimen es evidente a muchos niveles.
El peso de esa mentalidad tradicional, de la cultura patriarcal tan fuerte que hay en China, ha seguido ahí haciendo de freno. Y las mujeres lo han sufrido y lo sufren a muchos niveles, como os voy a comentar ahora. Todas sabemos que China arrastraba un evidente problema de sobrepoblación.
A finales de los años 50 y principios de los 60 el gobierno comunista puso en marcha un gran plan de industrialización que se denominó “El Gran Salto Adelante”, y que se suele considerar un fracaso que provocó hambrunas y millones de muertes. Aunque es verdad que los historiadores occidentales pueden haber exagerado sus efectos negativos.
Pero el caso es que los comunistas comprobaron que para sacar al país de la pobreza y desarrollarlo, el crecimiento exagerado de la población era un problema. Y por eso ensayaron distintas políticas de planificación familiar, hasta que en 1979 ya se decidió por una política muy radical que todas conocemos, que es la famosa POLÍTICA DEL HIJO ÚNICO. Se estableció que las parejas solo podían tener un hijo, bajo pena de tener que pagar unas multas importantes. En realidad, afectaba a las parejas de la etnia han, que es la mayoritaria en China, a otras etnias minoritarias sí se les permitió tener más de un hijo.
Esa política del hijo único, muy criticada, no tenía por qué ser horrible para las mujeres en principio, en buena medida aflojaba la presión de ser madre de varias criaturas y favorecería la emancipación de la mujer, porque ya no tendría que hipotecar tanto tiempo de su vida en la crianza, además de necesitar menos de los ya escasos recursos que tenían, además en el caso de ser hija única pues la familia podría invertir recursos en ella, en lugar de quedar detrás de algún hijo varón. Y así pasó en parte, pero no fue oro todo lo que relució.
Para empezar, fue clasista, porque los ricos -porque en ese entonces el comunismo estaba de capa caída, como decíamos, y habría la brecha ya entre ricos y pobres- pues los ricos y la gente con poder podía permitirse pagar las multas por tener más hijos.
Pero es que además, en una sociedad patriarcal que seguía valorando más a los niños que a las niñas, lo que pasó es que aumentaron fenómenos terribles que ya existían, como el aborto selectivo, el infanticidio femenino o el abandono de niñas. Además, el Gobierno chino, hacinó en orfanatos a las criaturas y las dio masivamente en adopción a matrimonios occidentales de forma corrupta, o sea, con funcionarios llenándose los bolsillos.
También ocurrió que mucha gente, si iba a tener solo un hijo, quería que fuese varón.
En los años 90, el premio Nobel Amartya Sen calculó que en China faltaban 50 millones de mujeres a cuenta de estas prácticas, y hay estimaciones incluso superiores. Actualmente, en China hay unos 33 millones más de hombres que de mujeres, algo raro en el mundo, a cuenta de esta política. Pero es que encima, claro, al reducirse la natalidad, la pirámide de población cambió, y ahora hay mucha población envejecida y poca población joven para reemplazarla laboralmente y sostener el sistema. Lo cual es un problema para la economía china.
Así que en 2015 se abandonó esa política del hijo único, y ahora se intenta fomentar la natalidad moderadamente. Y de nuevo, las perjudicadas son las mujeres. No sé si habéis oído un concepto asqueroso que es el de “MUJERES SOBRANTES”, “SHENG NU” en chino.
¿Qué son esas mujeres sobrantes? Pues es un concepto que se aplica, desde el propio Gobierno incluso, a las mujeres de más de 25-27 años que no están casadas y no han tenido hijos. El perfil de esas mujeres es muchas veces el de profesionales con estudios y buenos puestos de trabajo en zonas urbanas, que invierten años en formarse para buscarse otro tipo de vida. Y sobre estas mujeres se está cargando ahora la culpabilidad de que la población no crezca como el Gobierno quiere.
Los medios de comunicación, el cine, las series, la propaganda, en redes también… todo va dirigido a estigmatizar a estas mujeres y meterles presión para que se casen y formen una familia. Y la presión funciona, hasta el punto de que el 60% de las mujeres de entre 27 y 30 años que están solteras se considera a sí misma como una mujer sobrante. Esto da lugar por ejemplo a un enorme movimiento en redes sociales específicamente para buscar marido, y a auténticos mercados matrimoniales en los que los padres intentan arreglarles citas a las hijas… En fin. Una cosa bien turbia.
La china es una sociedad que sigue siendo muy tradicional en su visión de la familia y en el rol que se le da a las mujeres. Hay 200 millones de solteros en China, y los perfiles típicos son este que os digo de las mujeres universitarias y profesionales, por un lado, y el de hombres del entorno rural, por el otro.
Se intenta presionar para que haya matrimonios entre unos y los otros, pero es que amigas, el patriarcado que todo lo puede también pone frenos sociales a esas uniones. Porque está muy interiorizado en la sociedad china que la mujer debe casarse hacia arriba y el hombre hacia abajo. Es decir, las mujeres tienen que casarse con señores de mayor estatus, lo cual refuerza claro esa posición de sometimiento a los maridos. Y viceversa. Y entonces ni los señores rurales quieren una mujer cosmopolita, educada, etc. Ni al revés. Eso da también lugar a fenómenos crecientes como el matrimonio con extranjeros.
Esta evolución pronatalista en China se está notando en otros ámbitos también. A la hora de abortar, por ejemplo, se ponen más trabas a mujeres solteras o sin criaturas que a madres que ya tengan algún hijo o hija. Pero luego al mismo tiempo, las madres solteras tienen que soportar un estigma social grande en China. Igual que las divorciadas. O sea que muchas veces si un matrimonio express de estos sale mal, tampoco es fácil para una mujer salir de esa situación. No legalmente, es un tema de presión social.
Además, acaba de entrar en vigor una ley que intenta dificultar un poco el divorcio, dentro de esas políticas de fomento de la familia tradicional, y que obliga a un periodo que llama “de enfriamiento”, de 30 días después de solicitarlo, hasta que se pueda hacer efectivo. Para evitar divorcios impulsivos, según el Gobierno.
Los avances lentos en igualdad se deben en parte también a que el poder sigue copado por hombres. A nivel político y a nivel económico.
Las mujeres son el 24.9% en la Asamblea Nacional, y menos del 10% entre los altos cargos del país. Y solo hay una mujer entre los 25 miembros del Politburó, por ejemplo, que es el principal órgano directivo del PCCh. Y aunque quizá tengamos una imagen distinta, porque algunas de las mujeres más ricas y poderosas del mundo son chinas, solo el 17.5% de las empresas chinas las dirigen mujeres.
Hay un movimiento feminista en China que está peleando por denunciar estas situaciones y por cambiarlas, pero no es un feminismo equiparable en fuerza al occidental. En general en Asia hay menos movilización, se parte de un lugar muy diferente.
A raíz del #MeToo se movieron mucho las cosas, pero las activistas sufren represión. Son detenidas, sus cuentas en redes sociales censuradas y eliminadas… Ya en 2015, antes del #MeToo, hubo un caso muy sonado con la detención y encarcelamiento durante más de un mes de cinco feministas que salieron a la calle por el Día de la Mujer e intentaron repartir pegatinas contra el acoso, publicaron en redes y demás.
Para la represión a veces se utiliza también el activismo de estas mujeres en otras parcelas. Pues por ejemplo si alguna de estas feministas se ha posicionado contra la represión en Hong Kong, se utiliza esto contra ella. Así que al final, la realidad es que algunas de las activistas feministas chinas más activas y conocidas escriben y denuncian lo que pasa desde fuera de China.
A pesar de esta represión y de la mala fama que también se les da en los medios y en redes, llamándolas con una expresión china que viene a significar “Floja por fuera y apretada por dentro”, y que no es más que lo mismo de siempre, el decir que las feministas son feas, amargadas, malas…
Pues este movimiento va logrando avances: se ha conseguido un cambio en Ley de Acoso Sexual y hay en marcha algún caso judicial de estos mediáticos, contra personajes poderosos del país por acoso sexual. También se han logrado avances que realmente es increíble que hayan llegado tan tarde: en 2019 se prohibió expresamente preguntar a una mujer por sus planes de tener hijos o pedirles test de embarazo en los procesos de selección laboral, y también el ofertar trabajos exclusivos para hombres.
Aunque por otra parte, también os digo, que la brecha salarial es del 22.5% en China, que es menos que en muchos países occidentales. Y se considera a China como el sexto país más igualitario del mundo en cuanto a salarios percibidos por trabajos similares. Ojo ahí.
Datos sobre violencia machista apenas os puedo dar, porque no los tenemos. La violencia doméstica se criminalizó en 2005 y hay una Ley Específica desde 2015. Sabemos que hay feminicidios, obviamente, y procesos judiciales contra feminicidas, pero estadísticas fiables no tenemos. Lo que sí sabemos es que China es un país con una tasa baja de criminalidad.
En cuanto a la prostitución, os cuento que Mao la prohibió en los años 50 y la penalizó con dureza, poniendo en marcha también programas para reintegrar en la sociedad a antiguas prostitutas. Pero ha aumentado mucho, sobre todo a raíz del giro económico y del viraje capitalista en la China de los años 80. Sigue prohibida pero está muy extendida, y hay provincias que han legalizado prácticas “tapadera”, tipo los masajes eróticos.
Y por último, en lo que respecta a la situación y los derechos de la comunidad LGTB, como comentamos, la china es una sociedad muy tradicional, entiéndase patriarcal, que no acepta realmente modelos de familia alternativos. La homosexualidad no se despenalizó hasta 1997, y a día de hoy, las parejas de gays y lesbianas no pueden casarse, ni pueden adoptar, ni las protegen leyes antidiscriminación. Y la invisibilización, la discriminación social y el tabú en general son grandes. En cuanto al cambio de sexo, sí es legal, por supuesto, aunque cabe decir que los requisitos incluyen haberse sometido a alguna cirugía de reasignación.
REFERENCIAS
Vídeo. Mujeres sobrantes. (se abre en una pestaña nueva)
Artículo. China quiere más niños. ¿Y las mujeres? (se abre en una pestaña nueva)
Reportaje (radio): Mujeres que sobran en China. (se abre en una pestaña nueva)
“China´s hidden children. Abandonment, Abortion and the Human Costs of the One-Child Policy”, libro de Kay Ann Johnson.
“Nacer mujer en China”, libro de de Xinran Xue.